5 EJERCICIOS TIBETANOS PARA EL REJUVENECIMIENTO
 

En 1985 Peter Kelder, en su libro llamado el Antiguo Secreto de la Fuente de la Juventud, describe un programa de 5 ejercicios tibetanos para rejuvenecer.

También llamados ritos de la eterna juventud. Son unos ejercicios que, según los monjes de Himalaya, condensando en 5 los 21 ejercicios de yoga, rejuvenecen mente y cuerpo al activar los vórtices del cuerpo (chakras). Durante la juventud éstos vórtices giran rápidamente y en equilibrio, pero con la edad lo hacen a menor velocidad y descompensados, desequilibrando a su vez las hormonas del cuerpo que son fundamentales en el proceso de envejecimiento.

Practicando diariamente los 5 ejercicios tibetanos, los vórtices vuelven a girar rápidamente y, según dicen los que lo han practicado por años, rejuvenecen a todos los niveles.

 

 


Beneficios

 

Aspecto joven y radiante

Sueño reparador

Mucha energía desde el inicio de la mañana

Alivia problemas de las articulaciones

Libera el dolor

Mejora la memoria

Alivia la artritis

Ayuda a perder peso

Rejuvenece

Mejora la fuerza física, resistencia y vigor

Mejora la salud emocional y mental

Sensación de bienestar y armonía

¿PARA QUÉ SIRVEN?
 

La mayoría de profesionales

Médicos que conocen los ejercicios tibetanos expresan que son una maravillosa herramienta que ayuda a equilibrar cuerpo, mente y emociones. Los tibetanos afirman que estos ejercicios para rejuvenecer, activan y estimulan todas las glándulas del sistema endocrino. El sistema endocrino es responsable para el funcionamiento general del cuerpo y el proceso de envejecimiento. Esto significa que los cinco ejercicios afectarán el funcionamiento de todos los órganos y sistemas, incluyendo los sistemas físicos y energéticos, y que incluyen el proceso de envejecimiento. El hombre que trajo este sistema de ejercicios del Tíbet señaló que “la realización de los cinco ejercicios estimula la circulación de la energía esencial de vida en todo el cuerpo”.

Este programa

Es a menudo descrito como un programa de yoga modificado. El autor del libro cree que el yoga fue llevado al Tíbet desde la India en el siglo XI o XII y que los monjes tibetanos modificaron estos ejercicios para rejuvenecer y desarrollaron un programa eficaz que la sociedad occidental ahora llama los “Los 5 ritos tibetanos”. Las condiciones montañosas escarpadas que estos monjes viven en bien, pueden dar cuenta de su especial énfasis en vigor. Muchos de los ejercicios y prácticas que se enseñan hoy en el mundo occidental de yoga, son muy nuevos. Los cinco ejercicios tibetanos son exactamente lo que los antiguos tibetanos desarrollaron durante muchos siglos. Por lo tanto es muy importante que se hagan exactamente como se presentan, sin alterar la forma o secuencia para lograr algunos de los beneficios obtenidos por ellos.

RECOMENDACIONES DEL PROGRAMA
  • Durante la primera semana, hacer cada ejercicio tres veces siempre y cuando estés en forma y seas saludable.
  • Si tienes sobrepeso, eres inactivo o tienes problemas de salud, inicia haciendo uno de los tres primeros cada día. Si tienes alguna preocupación, por favor consulta con tu médico. Las personas que toman medicamentos se les recomienda consultar a sus médicos.
  • Se recomienda iniciar la primera semana con 3 repeticiones de cada ejercicio, siempre y cuando te sientas cómod@, e ir aumentando cada semana 2 repeticiones más, es decir la segunda semana 5 repeticiones la tercera semana 7 repeticiones, hasta llegar a 21 repeticiones de cada ejercicio.
  • Al llegar a 21 repeticiones de cada ejercicio estarías tardando 20 minutos.
  • No hagas más de 21 repetición de cada ejercicio. Si deseas mejorar tu programa, haz los ejercicios a un ritmo más rápido. Hacer más de 21 repeticiones puede crear desequilibrios en tu cuerpo.
  • Los 5 ejercicios pueden crear síntomas desagradables debido a la desintoxicación del cuerpo. Es por esto que se recomienda aumentar lentamente el número de repeticiones cada semana.
  • Se recomienda acompañar esta rutina con 20 minutos de caminata o trote.
  • Realiza los ejercicios mínimo 6 veces a la semana.
  • Si hay días donde no tienes tiempo, realiza 3 repeticiones de cada ejercicio. Esto toma menos de cinco minutos.
  • Se recomienda realizar los ejercicios antes del desayuno. Si esto no es posible es importante que no dejes de hacerlos durante el día.
  • Los ejercicios pueden causar mareo o nauseas, producto de la desintoxicación de organismo.
  • Es importante vigilar la respiración en todo momento la cual será de tipo diafragmático, es decir que la respiración debemos llevarla al abdomen y no al pecho. Esta es la respiración que observamos en los bebés.

 

VIDEO
 

Atención especial:

Por favor, consulta a tu médico antes de comenzar estos ejercicios si tienes algún problema de salud difícil o si tienes cualquier otra preocupación.

 
 
 
EXPLICACIÓN DE LOS RITOS
 
“El Primer Rito es muy sencillo. Se realiza con el objetivo expreso de acelerar los vórtices. Los niños lo hacen constantemente cuando juegan.
Todo lo que tienes que hacer es pararte erguido con los brazos extendidos hacia los lados del cuerpo (en cruz), de forma que queden en posición horizontal respecto al suelo. Luego gira hasta sentirte ligeramente mareado. Debes girar de izquierda a derecha, en el mismo sentido que las agujas de un reloj.

Al principio, la mayoría de los adultos podrán girar sólo media docena de veces antes de sentirse muy mareados. Si consideras necesario sentarte o acostarte para recuperarte, hazlo.
Así que los primeros días, deja de hacerlo cuando te sientas ligeramente mareado. Con el tiempo, a medida que vayas practicando los cinco ritos, irás haciendo más y más giros sintiendo menos mareo.
También puedes hacer lo que hacen bailarines y patinadores artísticos para evitar el mareo: antes de empezar el primer giro, fija un punto exactamente frente a ti. Cuando empieces a hacer el primer giro, continúa con la vista fija en ese punto mientras te sea posible. Luego tendrás que perderlo de vista, para que la cabeza pueda girar con el resto del cuerpo. Haz girar la cabeza muy rápido y vuelve a enfocar el punto.”

Tiéndete sobre el suelo boca arriba. Es mejor acostarse sobre una alfombra gruesa o sobre algún tipo de superficie acolchada.

Completamente estirado sobre tu espalda, extiendes los brazos a lo largo del cuerpo, poniendo sobre el suelo las palmas de la mano, con los dedos bien unidos.

Luego levantas la cabeza y aprietas la barbilla contra el pecho. Una vez hecho esto, levanta las piernas sin flexionar las rodillas hasta alcanzar la posición vertical.

Puedes dejar que las piernas se deslicen hacia la cabeza, pero no dejes que se te doblen las rodillas.

Entonces baja lentamente la cabeza y las piernas sin doblar las rodillas, hasta tocar el suelo. Deja que todos los músculos se te relajen, y luego repite el rito.

Con cada repetición se debe establecer un ritmo de respiración. Aspira profundamente mientras levantas las piernas y la cabeza. Expira todo el aire mientras las bajas. Cuando estés en posición de relajación, continúa con este ritmo. Mientras más profundamente respires, mejor.

Si al principio no eres capaz de mantener las piernas estiradas, deja doblar las rodillas lo que necesites. Pero esfuérzate por intentar estirarlas.

El Tercer rito debe practicarse inmediatamente después del segundo. También es muy sencillo.

Todo lo que necesita hacer es ponerse de rodillas sobre el piso manteniendo el cuerpo erguido. Las manos deben ponerse sobre los músculos de los muslos.

Entonces inclinas la cabeza y el cuello hacia delante, apretando la barbilla contra el pecho. Luego tiras de la cabeza y el cuello hacia atrás tanto como te sea posible, y al mismo tiempo te inclinas hacia atrás arqueando la columna, manteniendo las manos sobre los muslos.

Después volverás a la posición original y comienzas el ejercicio nuevamente.

Debes establecer también un ritmo de respiración: aspirarás profundamente cuando arquees la columna y expirarás cuando regreses a la posición original. La respiración profunda es la más beneficiosa, así que toma todo el aire que te permitan tus pulmones.

La primera vez que se practique este rito puede parecer muy difícil, pero al cabo de unos días será tan fácil como el resto.

Primero, siéntate sobre el suelo con las piernas estiradas hacia delante, con una separación entre los pies de 12 pulgadas aproximadamente. Con el torso erguido, coloca las palmas de las manos sobre el suelo de manera que queden al lado de tus glúteos. Aprieta la barbilla contra el pecho.

Luego echas la cabeza hacia atrás lo más posible, a la vez que levantas el cuerpo de manera que las rodillas se doblen mientras los brazos permanecen rectos. El torso quedará en línea recta con los muslos formando un plano horizontal con respecto al suelo. Los brazos y las piernas se mantendrán rectos, perpendiculares al suelo. Después tensa todos los músculos del cuerpo.

Finalmente, relajas los músculos mientras vuelves a la posición original de sentado y descansas antes de repetir el ejercicio.

Una vez más, la respiración es muy importante: aspira profundamente mientras levantes el cuerpo, contenla mientras tenses los músculos y expira completamente mientras bajas. Sigue al mismo ritmo cuando descanses entre repeticiones.

Coloca el cuerpo boca abajo y sostenlo con las palmas de las manos. Los dedos de los pies déjalos flexionados para hacer este ejercicio. Tanto las manos como los pies los debes colocar a cierta distancia entre sí. Los brazos y las piernas los mantendrás rectos.

Comienza con los brazos perpendiculares al suelo y la columna arqueada de forma que el cuerpo quede flexionado. Tira de la cabeza hacia atrás lo más posible.

Después flexionas el cuerpo a la altura de las caderas y lo colocas en forma de V invertida. Al mismo tiempo, echa la barbilla hacia delante oprimiéndola contra el pecho.

Después vuelve a la posición original y repite el ejercicio.

A finales de la primera semana, generalmente las personas consideran este rito uno de los más fáciles de hacer. Cuando lo dominas, dejas caer el cuerpo desde la posición alta hasta un punto muy próximo al suelo, sin llegar a tocarlo. Tensa los músculos un momento, tanto en la posición alta como en la baja.

Sigue aplicando el mismo patrón de respiración. Aspira profundamente cuando levantes el cuerpo y exhala totalmente mientras lo bajas.

• Kelder Peter 1958. El viejo secreto de la fuente de la juventud. P 12, 16, 18.
• Kelder Peter 1989.Ancient secret of the fountain of youth. Editorial Harbor Press, Inc.USA.12, 16, 18
• lavidalucida.com